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martes, junio 9, 2026

Superman y el pecado original en el mundo del cómic

En 1938 se publicó el primer número de Action Comics, que comenzó con la leyenda de Superman. Hace 10 años, un ejemplar de este comic fue subastado en US$3.5 millones. Mientras tanto, los dos autores de la historieta pasaron décadas tratando de recuperar sus derechos de autor, que habían vendido en 1938 por US130.

Redacción Perspectiva

Jerry Siegel y Joe Shuster eran dos jóvenes artistas entusiastas y creativos. En 1922 Siegel había escrito una historia llamada The Reign of the Superman, y poco después creó el cómic The Superman, asociado con el dibujante Shuster.

La falta de ofertas para publicar su obra motivó que Shuster perdiera el control y rompiera todas las páginas (excepto la portada). Poco después, Action Comics necesitaba un nuevo éxito para acompañar al Detective Comics y a falta de material para elegir, les pidió unir las 13 tiras sobre Superman, que en 1939 ya tenía su lugar en el mundo del cómic.

Entretanto, los autores habían firmado un contrato que llegó a ser conocido como “el pecado original del mundo del cómic”: por US$130 cedieron a perpetuidad los derechos de autor sobre el personaje y su historia.

En 1947, cuando el superhéroe era todo un éxito y reportaba ganancias millonarias a National Publications, los autores demandaron a la empresa por US$5 millones. Inmediatamente después, ambos se quedaron sin trabajo y pasaron largos años de penurias económicas.

Shuster trabajó como repartidor de correo en California. Siegel vivió largas temporadas de insomnio y depresión. En 1975, a los 61 años, vivía con familiares y pasó una semana durmiendo en un parque, donde fue encontrado por la policía.

Cuando se anunció el estreno de la película Superman, en 1978, los creadores del personaje divulgaron un comunicado en el que cuestionaban seriamente a la editorial. “Considero a los ejecutivos de National asesinos económicos, monstruos hambrientos de dinero”, decía el comunicado.

La historia se hizo mediática y poco después, la empresa Warner, que había comprado la editorial, llegó a un acuerdo con Shuster y Siegel, quienes aceptaron recibir US$20 mil anuales y fueron reintegrados en los créditos como creadores del personaje.

Entretanto, el cómic tuvo mucho más suerte que sus creadores y el primer número, fechado en junio de 1938 pero que en realidad se publicó en abril, llegó a ser subastado en US$3.2 millones hace seis años, lo que le valió el calificativo de “el cómic más caro en la historia”.

 

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