Desde el inicio de la pandemia, que alcanzó al mandatario tres meses después de iniciar su gestión, los mensajes de Alejandro Giammattei han contenido arcaísmos, además de palabras y frases coloquiales. Al acercarse el primer aniversario de su mandato, recopilamos algunas de estas frases, extraídas de sus mensajes durante el confinamiento.
Roxana Orantes Córdova
El 2020 fue un año sui generis y seguramente, para el gobierno que iniciaba su gestión en Guatemala, un reto demasiado complicado. Desde que anunció la llegada de la pandemia al país, el mandatario adoptó una actitud teatral apoyada por un lenguaje coloquial que en ocasiones abusó de los modismos “chapines” más arcaicos y le valió más de una vez convertirse en tendencia de las redes.
Entretanto, los problemas derivados de la pandemia se exacerbaron y el sistema de salud parece encontrarse en el mismo punto que estaba cuando inició la pandemia y con ella, los multimillonarios préstamos.
Pero todo esto es material para otro espacio. Hoy nos limitaremos a recordar las frases que otorgaron celebridad a Alejandro Giammattei durante 2020, aunque en alguna ocasión trascendiera una actitud defensiva e irascible.
Doña Chonita y su zapatería
Cuando explicó a la ciudadanía las restricciones a los comercios, ejemplificó con la siguiente y muy conocida frase:
“Pero si doña Chonita, aquí en la 6ta. Avenida , tiene una zapatería a la cual le llegan 10 clientes al día, no tiene por qué cerrar, la puede abrir. El tema es cerrar los centros comerciales, los lugares en donde se atiborra de gente”.
¿Capirulazo? ¿Eso qué es?
Hace más de tres décadas, “capirulazo” era la forma coloquial de referirse a un trago de aguardiente o cerveza. El mandatario revivió la palabra en otro de sus discursos:
“Usted puede ir en horario permitido a la tienda de barrio, viernes, sábado y domingo, de 8 a 11 de la mañana. Si quiere comprar su capirulazo, lo compra y se lo va a tomar a su casa. En la calle está prohibido”.
Apeñuscado, el barbarismo del mandatario
Probablemente en un afán por conectar con la población, el Presidente utilizó muchas palabras prácticamente desconocidas por la mayoría (Guatemala es un país donde los menores de 30 años son mayoría). Entre estas, usó “apeñuscar”, palabra que además de ser muy poco usada, se considera barbarismo, debido a que su uso se generalizó pese a estar mal pronunciada. Lo correcto sería “apañuscar”, aunque la RAE ya aceptó la forma usada por Giammattei:
“Pero si está todo el mundo apeñuzcado, unos encima de otros, como que si hoy fuera a ser el fin del mundo, lo único que estamos haciendo es ayudar a la propagación de la enfermedad”.
Los modismos no podían faltar: socado y catizumbal
El Presidente hizo gala de todo un repertorio de modismos. Entre estos, los más comentados fueron:
“Dejen, la cola va a pasar. Y si tienen que ir al banco y eso está socado, aguántenle, si pueden aguantar”.
“El horario de libre locomoción durante toda la semana será de las 5:00 a las 18:00 horas, especialmente porque las lluvias han complicado el tránsito vehicular. Eso no significa que se vaya a juntar la catizumbada de gente en todos lados. Tenemos que ser responsables”.
La pandemia llegó a Casa Presidencial
Con la siguiente frase, el mandatario anunció que muchos empleados públicos se habían contagiado:
“Hoy llegamos a 58. Suma y sigue”, dijo en conferencia de prensa y agregó: “nos hemos salvado como gatos panza arriba”, para aludir a que no se había contagiado en ese momento.
“La generación de los covidianos”
Para explicar el impacto de la pandemia en la cultura y la ciudadanía, el presidente aseguró:
“Somos la generación de los covidianos, no es cuestión de edad, no es cuestión de clase económica o ideologías. Hoy, se trata de salir adelante, crear una “nueva normalidad”, una Guatemala nueva que supere por mucho las deficiencias que teníamos hasta antes del 2020” expresó Giammattei.
«No somos millenials, no somos centenials, no somos la Generación X ni la Generación Y, ahora somos la generación de los covidianos«,
“Las cosas no pueden solucionarse con una varita mágica”
Una de las últimas intervenciones del mandatario mostró visos de agresividad o por lo menos, lo evidenció a la defensiva, ante la grave situación de desnutrición aguda y desempleo. Su respuesta a la prensa fue:






























