La búsqueda por sustituir ingredientes sin que el consumidor note la diferencia, se ha convertido en un reto para una buena parte de la industria de alimentos en su afán de encontrar soluciones amigables con el planeta. Este es el caso de Atomo Coffee una empresa que ofrece café sin café.
Redacción Perspectiva
Aunque el consumo de café, es uno de los gustos más arraigados en todo el mundo y el consumo de del café de alta calidad se ha incrementado en los últimos años, es una realidad que la tendencia actual va en busca de la aceptación de los productos artificiales comprometidos con salvar el planeta.
Este es el caso del nuevo café sin café, desarrollado por Atomo Coffee que busca crear una bebida idéntica al café sin un solo gramo de verdadero café.
«Nos gusta pensar en nosotros mismos como el Tesla del café», cuentan a Bloomberg Andy Kleitsch y Jarret Stopforth, cofundadores de la start up Atomo Coffee.
Los arriesgados emprendedores dicen estar muy cerca de dar con la tecla del «café sin café».
La receta combina cáscaras de semilla de girasol y semillas de sandía, que someten a un proceso químico patentado y que produce moléculas que imitan tanto el sabor como la sensación en boca de este brebaje milenario.
Sus granos molidos y preparados resultan en una taza normal y corriente, indistinguible de la auténtica al ojo humano.
La novedosa mezcla incluye la cafeína, ingrediente indispensable para los fanáticos de la bebida.
Los representantes de Atomo dicen que la bebida saldrá al mercado estadounidense a inicios del segundo semestre del año.
Los primeros productos que lanzarán al mercado son latas de café helado. Después se expandirán a los empaquetados de granos enteros y más adelante al café soluble.
Uno de los más notables inversionistas es Beyond Meat, una de las empresas responsables de que la carne sintética, producida a partir de proteína vegetal.
El innovador producto forma parte de las tendencias actuales de reducir la huella ambiental de las industrias alimenticias. Sin embargo, compite con una industria valorada en $100.000 millones anuales, y la pujante demanda, que seguirá creciendo.






























