La semana pasada tuve la oportunidad de estar en Washington D. C. en el lanzamiento oficial del Panel de control global sobre Estado de derecho y los negocios 2026, publicado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, la Coalición para el Estado de derecho en mercados globales y Norc (Centro Nacional de Investigación y Opinión, en inglés) en la Universidad de Chicago.
Por Juan Carlos Zapata
La previsibilidad es esencial para atraer grandes capitales.
Esta es la sexta edición del informe, que evalúa la relación del Estado de derecho para los negocios en 149 países. Los cinco países mejor evaluados son: Noruega, Finlandia, Países Bajos, Luxemburgo y Dinamarca. Llama la atención que Estados Unidos ha caído a la posición 24, por debajo del promedio de los países de la Ocde. En América Latina, los países mejor evaluados son: Chile (27), Uruguay (32), Costa Rica (35), Colombia (54) y Brasil (55). En el caso de Guatemala, este año estamos en la posición 110 de los 149 países analizados, con 35.1 puntos sobre cien, por debajo de Honduras (105) y El Salvador (107).
El análisis se basa en 12 fuentes de datos globales de alta calidad, reemplaza las mediciones heredadas que fueron descontinuadas e introduce definiciones refinadas de pilares e indicadores, que reflejan con mayor precisión cómo las condiciones del Estado de derecho afectan en la práctica el clima de negocios y los entornos habilitantes para fomentar más inversión extranjera directa.
Los cinco pilares del Estado de derecho más relevantes para los negocios son: 1) Transparencia, 2) previsibilidad, 3) estabilidad, 4) rendición de cuentas y 5) debido proceso. El estudio permite a los usuarios examinar el desempeño a nivel de pilares e indicadores, los patrones regionales, las correlaciones entre pilares y las tendencias a lo largo del tiempo, lo que respalda evaluaciones más precisas del riesgo, las oportunidades y el potencial de reforma.
Para el caso de Guatemala, la evaluación sobre cien puntos para cada pilar está de la siguiente forma: transparencia (51.4), previsibilidad (26.3), estabilidad (31.8), rendición de cuentas (34.9) y debido proceso (31.1). Hay que hacer notar que el término estabilidad, no se refiere a la estabilidad macroeconómica, donde nuestro país sale siempre muy bien evaluado, sino a cómo los negocios operan en un clima caracterizado por un orden público efectivo, que controla la actividad delictiva, combinado con un bajo riesgo de conflicto civil e inestabilidad política, lo que crea una base estable para las operaciones comerciales y la inversión a largo plazo.
Cuando vemos los pilares, el tema de trasparencia todavía sigue siendo un problema en el Ejecutivo. Acá se refiere a que las empresas operan en un entorno donde tanto el marco legal como el ecosistema de información comercial son abiertos y accesibles, lo que les permite comprender sus obligaciones y tomar decisiones informadas basadas en información fiable y verificable sobre regulaciones, participantes del mercado, transacciones y actividades gubernamentales. ¿Es el clima de negocios en Guatemala realmente transparente? mientras seguimos sin entender por qué el gobierno no pone en marcha la Dipp, por ejemplo.
No digamos previsibilidad, rendición de cuentas y debido proceso; esos temas, creo, son los más evidentes donde el sistema de justicia debe mejorar. Tenemos que ser capaces de crear procedimientos de resolución de conflictos justos, transparentes y predeterminados. Aumentar la inversión extranjera directa, que representa apenas 1.6% del PIB en Guatemala, tenemos que ser capaces de mejorar la capacidad del país de fortalecer el Estado de derecho.




























