“No se trata de ser anti o pronorteamericano, sino de reaccionar efectivamente”
Mario Mérida
El título del presente artículo, no es acerca del informe del presidente Giammattei, en el cual describió el éxito de su agenda (14/01/2024), ni de lo que falta, como el super tren, disminución de la desnutrición infantil, reducción de la corrupción, estimular el empleo y la vacunación contra el Covid-19. Esta vez, traigo a la memoria las expectativas generadas por los últimos dos gobiernos norteamericanos.
Hace cuatro años por esta misma fecha, publiqué el articulo Rebasar el destino manifiesto (elPeriódico. 20/01/2017), del cual seleccioné unos párrafos para relacionar la agenda del presidente Joe Biden, y su similitud con las promesas del presidente Obama, cuando lo envío (2015), a reiterar los compromisos del Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, con particular interés en mantener el apoyo a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, Cicig. Además, “de promover oportunidades laborales, disminuir la inseguridad, fortalecer las instituciones y, el principal detener la migración irregular” (Contrapoder. 2015)
Hoy, como presidente, Biden se propone crear una comisión regional anticorrupción, con el mismo mandato de la antigua Cicig, así como “procurar reformas que fortalezcan a las fuerzas armadas, el sistema judicial y reforzar fiscalías, en específico las que atiendan lavado de dinero y las que se dedican a la anticorrupción”
También recuerdo que hace cuatro años se apostó al nombramiento del general John Kelly, para coordinar los esfuerzos del Plan para la Prosperidad. Al respecto comenté: “Nuestro país puede asegurar la cooperación regional con los EE. UU, particularmente lo relacionado con la seguridad, ahora que se conoce la designación del general Kelly, para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional, quién anteriormente dirigió el Comando Sur, lo que le permitió conocer in situ los problemas de C.A”.
Hoy, la esperanza de los guatemaltecos cercanos al partido demócrata, es la designación de Juan González, como director para el hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional, que permite apreciar que Biden “…será una continuación de lo que fue el gobierno de Obama, al cual González también sirvió” (el Comercio. 9/01/2021. Colombia). Acaso menos extremo en cuanto al rechazo de migrantes latinoamericanos; de lo que fue la administración de Obama; que expulso a 2,5 millones de inmigrantes (2009 y 2015) según datos del Departamento de Seguridad Nacional, entre mejicanos (128.765) y el Triángulo Norte (Guatemala, 33.570, Honduras, 22.381 y El Salvador, 18.838), respectivamente (Redacción. BBC Mundo 19/12/2017)
Nos guste o no, la estabilidad y el futuro del país depende de las decisiones del presidente y el Senado de los EE. UU; sin importar que el gobierno presidido por Biden debe enfrentar los errores, para contrarrestar la pandemia Covi 19 (47,400,000 fallecidos. 21/01/2021), resolver la crisis de gobernabilidad generadas por el racismo, antagonismo ideológico, la corrupción instaurada por la anterior administración y revelada por el congresista demócrata Bill Pascrell: “Adiós al corrupto y despreciable fiscal general de la EE. UU” en referencia a la salida del Fiscal General Bill Barr, las reiteradas denuncias de Trump asegurando “fraude electoral” y, su advertencia de regreso a la arena política respaldado por sus 74,223,744 votantes.
Si lo planteado anteriormente resulta válido, es determinante que el gobierno guatemalteco encuentre una forma digna y efectiva de articular nuestros objetivos nacionales, con los intereses norteamericanos en beneficio de nuestros connacionales -migrantes- y por el rol de contención de las amenazas a la seguridad de EE. UU, delegado por el anterior gobierno republicano que indudablemente continuará (Ampliado de elPeriodico para los lectores de Perspectiva).


























