Electo hace unos momentos, Roberto Molina Barreto dio una breve declaración a Perspectiva. «Espero contribuir a que la CC sea un órgano realmente constitucional», comentó.
Redacción Perspectiva
Entre 2006 y 2016, Roberto Molina Baretto fue magistrado de la Corte de Constitucionalidad (CC). Durante esos años, ese órgano se caracterizó por la imparcialidad y pulcritud de sus fallos.
El jurista también presidió dos veces la CC, que rota la presidencia entre sus cinco magistrados titulares. Hoy fue nombrado como representante de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), al tiempo que Jorge Rolando Rosales Mirón fue designado suplente.
Con el nombramiento, queda pendiente que el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG), designe al magistrado titular, puesto que actualmente Cristina Fernández (suplente), ejerce la titularidad de esa vacante.
El nombramiento de Molina Barreto genera expectativas positivas entre los ciudadanos guatemaltecos que han cuestionado varias acciones de la CC, como los llamados «autoamparos».
Entretanto, fue cuestionado por organizaciones como el Centro de Acción Legal para la Defensa de los Derechos Humanos (CALDH), Organización No Gubernamental que impulsó la querella por genocidio y actualmente, puso una tacha contra el magistrado debido a que en 2013, la CC ordenó repetir el proceso por genocidio. Es evidente que la tacha de CALDH, además de ser un evidente conflicto de interés (promovieron el juicio), constituye un intento de coartar la independencia judicial de la CC.
Sin embargo, la tacha no pesó y Molina Barreto retorna a un lugar que conoce a la perfección. Según dijo a Perspectiva:






























